Por qué cuesta tanto cambiarSi escuchas que para lograr algo debes cambiar, aunque te entreguen razones muy racionales de los beneficios de hacerlo, inmediatamente en tu cerebro se libera una señal de amenaza, porque cambiar es energéticamente caro para el cerebro y como su principal función es hacerte sobrevivir y ser eficiente, trata de prevenirte de no hacerlo.
Para crear patrones distintos de conductas deben crearse nuevas redes neuronales que lo soporten, o no hay cambio real y se vuelve a lo mismo. Por eso siempre recomiendo el entrenamiento cerebral como acompañamiento en cualquier proceso de coaching, cambio personal y organizacional.

Este órgano súper poderoso y aún con misterios que develar, ya consume el 20% de lo que te alimentas, ahí está cómodo. Si intentas hacer algo distinto, como iniciar una dieta, un nuevo plan de ejercicio o cambios en tu manera de pensar o trabajar, se envían potentes mensajes de que algo no funciona y disminuye la capacidad de pensar, cambiar es estresante e incómodo. Esta es una de las razones, porque a pesar de que la mayoría conoce los beneficios de hacer deporte, solo unos pocos lo practican. O porque cualquier plan de mejoras en una organización tiene un fuerte rechazo. Es un tema de sobrevivencia y es peor aún si ya hay un ambiente con mucho estrés

Varias de las actividades rutinarias, como lavarse los dientes, tomar el ascensor, caminar a tomar el transporte público, se hacen de manera automática. Incluso manejar, a veces se arriba a los lugares sin saber qué camino se tomó, cómo se llegó ahí, los movimientos son mecánicos, no se está siendo consciente de las acciones. Esto es así, porque estas tareas habituales se alojan en una zona llamada ganglios basales, así se libera a la zona pre frontal, que es limitada en su memoria de trabajo.

La zona pre frontal es vital para el análisis y toma de decisiones. Se cansa fácilmente y guarda, al mismo tiempo, una cantidad de información limitada. De ahí la orientación del cerebro para siempre cuidarla, ser un robot autónomo, es una cosa de sobrevivencia.

Uno de los mecanismos de defensa es criticar, más que sugerir y sobre todo negarse a ser parte de la gestión del cambio. Por esto se debe buscar la manera ecológica de introducir las transformaciones. Me gusta mucho el outdoor team coaching, ya que permite que las personas se relajen, disminuyan las amenazas, se conecten con sus pares de una forma distinta. Eso sí, esto debe realizarse con un plan repetitivo, intencionado. Solo un par de horas al aire libre tienen poco impacto.

Deber haber motivación, intención, emoción y pensamientos orientados al cambio, mucha fuerza de voluntad, como la comprensión de los involucrados y sobre todo de los líderes que los orientan.