¿Nos desconectamos en vacaciones?Si quieres descansar de las redes sociales, de los mails, puedes buscar un lugar alejado sin internet o colocar tu celular en modo avión. Para liberarte de la congestión vehicular y la aglomeración de personas, buscas un sitio aislado, poco visitado ¿Este privilegio lo tiene tu cerebro? ¿Puede tan fácilmente desconectarse en vacaciones? ¿Es suficiente un par de días para escapar del estrés?

El cerebro no funciona como una máquina que se apaga y se prende, no descansa nunca, ni siquiera cuando duermes. “Decide” en ese momento, qué de lo que viviste en el día es útil para conservarlo y qué se elimina. Durante el sueño profundo bajan los niveles de Acetil Colina, permitiendo la consolidación de los conocimientos. Por lo tanto, descansar no es lo mismo que desconexión.

Lo que sí puedes hacer con una buena programación de tus vacaciones, es evitar el estrés y la ansiedad. Estos dos últimos son muy dañinos para tu cerebro, se asocian a cambios morfológicos de ciertas áreas del cerebro, como en neuronas, hipocampo, amígdala y la corteza prefrontal, áreas asociadas a la memoria, el aprendizaje, ansiedad y las respuestas emocionales. Por eso cuando las personas están estresadas, no aprenden, no rinden, no son creativas y responden muchas veces agresivas a cualquier estímulo de su entorno.

Si quieres descansar, deja tu computador en casa. Programa un aviso automático que diga que estás de vacaciones, cuándo vuelves y quién está a cargo de tus temas en caso de contingencias. Así no generas sensación de pánico a tus clientes o colaboradores, ni los estresas mientras tú no estás. Si no a tu vuelta, eso tendrá un costo que tendrás que ver cómo “pagas”, es mucho mejor prevenir y adelantarte.

Elige el lugar de descanso, según lo que tenías en tu mente y presupuesto, busca toda la información sobre el sitio, el clima, las recomendaciones de otros usuarios en internet, de manera que no te encuentres con sorpresas inesperadas. El cerebro no necesita más estrés y el solo hecho de moverte de todas tus rutinas lo altera, ya que gasta normalmente el 20% de lo que consumes en alimento, cualquier cambio es un gasto extra de energía. Su sobrevivencia depende de ser lo más económico energéticamente, por eso continuamente busca la comodidad. Incluso el cerebro de los aventureros, que le encanta maravillarse y aprender. De alguna manera, siempre debe hacer un área de confort, donde el cerebro se sienta tranquilo. Si la idea es relajarse, no lo estreses con sorpresas desagradables, como no tener reservas, ni plan de contingencia en caso de que las cosas no sean como planeaste en “tu lugar soñado”.

En mi caso, definitivamente no salgo de mi casa sin mi difusor con conexión usb especial para el automóvil, donde coloco aceite esencial de menta para ir atenta a la ruta de una manera relajada. Mi familia y todos los muñecos que nos acompañan lo disfrutan y lo agradecen, se “huele” la armonía y el relax a kilómetros.