Síndrome post vacacionalPara muchos, en estos días se acabaron los días de sol, relax, levantadas sin prisa y “agotadoras tardes”, donde lo único que había que hacer era estar recostados en una reposera leyendo una revista. Ha llegado el momento de incorporarse al trabajo para los adultos. Los niños y los universitarios a las obligaciones estudiantiles. Entonces, el síndrome post vacacional empieza a instaurarse tanto físicamente, como una sensación de profundo cansancio, incluso con solo pensarlo.

La desmotivación e irritabilidad pueden acompañar el agotamiento, no siendo buenos cómplices, sobre todo cuando las expectativas antes de salir eran “estaré descansado, con las pilas cargadas y listo para enfrentar los nuevos desafíos”. Pero todo este conjunto de sensaciones empañan este principio de buenas intenciones.

Lo primero para enfrentar esto es entender que es un proceso muy natural, algunas de las recomendaciones que indica Unobrain, expertos en entrenamiento cerebral, es partir de a poco. Idealmente iniciar las actividades a mitad de semana. Algunos colegios ya lo instauran en su calendario por los beneficios que esto representa para que los chicos estén atentos y sea un acostumbramiento paulatino.

Inyecta a tu mente ideas positivas, como lo afortunado que eres de tener un trabajo, en estos tiempos, muchos no lo tienen. De cómo el descanso te permitió tener una mirada distinta de tus actividades y que todas esas ideas que pasaron por tu cabeza entre las corridas a la piscina y al comer pan recién horneado están a punto de ser puestas en marcha. Visualiza como los beneficios de tus pensamientos ya están teniendo sus frutos, siente, imagina ese bienestar en tu cuerpo. El cerebro no distingue cuando algo está pasando o solo lo estás imaginando. Si lo haces con intención y lo acompañas con una fuerte emoción, se activarán las mismas zonas del cerebro como si ya hubiera ocurrido.
El volver sin estrés permite pensar mejor las cosas, tener una visión más clara y plantearte nuevos desafíos que te entusiasmen. En el caso de los niños, adolescentes y universitarios es bueno recordarles lo nuevo que van a aprender y que compartirán nuevamente a sus amigos.

Trata de seguir con las rutinas agradables adoptadas por ti, debido al cambio de escenario y más tiempo libre, como caminatas diarias con la familia, tal vez tendrás que reducir la duración, pero esto te permite volver a conectarse con esos momentos de placer del verano y te sigues vinculando con los integrantes de tu núcleo familiar de una manera más estrecha. A veces las largas jornadas laborales y la recarga de trabajo se confabulan para no poder hacerlo, pero verás los beneficios. Tener un equilibrio entre la vida laboral y personal es requisito indispensable para ser exitoso y feliz.
La incorporación de pequeños premios diarios, por tareas cumplidas, estimula el centro de recompensa. Tal vez un chocolate, con más del 70% de cacao, eso es bueno para la salud cerebral y para tu humor. O un relajante baño de tina, con aceite esencial de Mejorana.